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Hoy es mi último día de trabajo mano a mano con Carlos y el resto del

personal del proyecto. Mañana les dejo solos y las riendas las sujetarán
ellos. ¡Estamos en buenas manos!

Las cuatro licitaciones están avanzando mucho (todo lo que no ha avanzado
en 5 meses lo está haciendo ahora en 15 días). La semana que viene saldrá
el anuncio de las 2 primeras para la subcontrata de los charco dam y los
pozos profundos. El 7 de abril se hará el anuncio de las otras dos, la de
la subcontrata de los tanques de almacenamiento y la de provisión de
materiales de construcción para los sistemas de gravedad, los pozos de
anillos filtrantes y las letrinas públicas.

Estamos ahora revisando todos los pequeños detalles, que por pequeños que
sean, son muy importantes. Seguro que aún nos surgirán dudas y que os
necesitaremos para resolverlas.

Por ejemplo, a todos los Cadagua, para el análisis de la calidad del agua
de los pozos profundos, que parámetros analizariais? Decidme lo mínimo
imprescindible más lo recomendado. Se hará un análisis por pozo en el
momento de su puesta en funcionamiento, y será la empresa que lo perfore
quien lo haga, pero las condiciones se las ponemos nosotros.

Ignacio, no te pude responder al email. Yo no he visto el segundo aparato
topógráfico, no sé si tiene batería o no. Pertenece a una empresa que está
haciendo el charco dam de Mugumu. Puedo pedir que lo averiguen, porque yo
ya no estoy en Mugumu y no voy a volver, pero te advierto que llevará
tiempo conseguir la respuesta. Lo que sé es que me dijeron que estaba bien,
mejor que el del Distrito, pero que no es de los modernos. Esa es la
descripción más detallada que puedo darte en este momento. Jeje…esto es
África!

Cosimo. Lo de la conexión a internet para mandarte los sketch de los
tanques no ha sido posible. La semana que viene ya estaré en España, te los
haré llegar.

Ayer terminé la planificación de las tareas que tendrán los voluntarios de
este año. ¡¡¡Tenemos mucho que hacer!!! Empezaremos a primeros de junio y
no pararemos hasta mediados de septiembre. Este verano tenemos concentradas
todas las actividades de construcción, qué le vamos a hacer, aquí las
condiciones climáticas mandan. Nos van a hacer falta topógrafos, ingenieros
de agua, ingenieros civiles, de caminos, capataces, jefes de obra, expertos
en bases de datos, en audiovisuales, logistas, operarios de almacén y algunos más que os iré contando.

Anunciaremos el plan de voluntariado en la intranet, ya os avisaré. Os
quiero a todos apuntados!!!!!!!

Pronto abriremos los primeros grifos.

Avanzamos.

Gracias a vosotros.

 

Escrito por Roger Calabuig.


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Mis queridos voluntarios, ¡aún os necesitamos!

Tenemos ideas nuevas y dudas existenciales, así como el tiempo justo, así que aprovechamos el blog para haceros un llamamiento. ¡Por la voluntad y el buen hacer que habéis demostrado!

Juanjo, esto va para ti, aunque bienvenidas las ideas vengan de quién vengan. ¿recuerdas el charco dam de Nyamisinguisi? ¿El que hay que hacer entero nuevo? Hoy hemos estado allí y me he acordado mucho de ti, porque en esta época es impresionante la cantidad y variedad de fauna que hay allí. Entre los juncos esta lleno de nidos, hemos visto una tortuga gigante, más todas las aves que te puedes imaginar, incluida la grulla de tanzania, un ave extraordinaria y endémica. Además de los peces y el lagarto gigante aquél que me crucé el año pasado, los nenufares, las orquideas, etc. Total, que hemos pensado que ya que en esa comunidad está operando la única ong de medio ambiente de toda la zona, por qué no enviar voluntarios nuestros, en colaboración con esta ong que a su vez trabaja para el Parque Nacional del Serengeti, y poder inventariar, anillar, rescatar los huevos de los nidos, los bulbos de las flores y trasladar todos los animales que podamos a un lugar seguro antes de empezar a dragar. ¿ como lo ves? ¿ factible? ¿ que nos haría falta y cuánta gente? Tú nos dirás. 

Cosimo, el león que buscaba a su padre presidíarío me pregunta por ti….hemos pensado en meter una única línea principal en el sistema de gravedad de Sere, en lugar de dos paralelas. El Q en época seca es de 0,5, por lo que dos líneas no nos servirían de nada y no estaríamos reduciendo el tiempo de llenado. Seguimos apostando por la polypipe de 80 mm. Si hay alguna razón de peso para mantener tu diseño de 2 líneas paralelas, habla ahora o calla para siempre. 

También necesitaremos saber la presión en los puntos más bajos de la línea, para determinar las calidades de las tuberías. Vamos a por class b en los puntos más altos, es decir el comienzo de la línea y los remontes, que nos aguanta entre 6 y 20 bars, pero necesitamos saber la presión esperada en los puntos más bajos porque la diferencia de precio entre class c y d es considerable. La máxima presión que aguanta class d es 60 bars. Danos luz Horus! 

Tenemos los diseños de los tanques de almacenamiento ya listos, pero aquí no puedo adjuntar archivos, te lo envío cuando esté en Mwanza. Son archivos excell. 

Ignacio y Julio, Carlos ya os ha comentado alguna duda, así que ya sabéis, tenemos por delante el replanteo, tanto de los charco dam como de los sistemas de gravedad, ir pensando en la forma más sencilla y de menor equipamiento posible. ¿ cuanta gente nos hará falta? El replanteo está previsto para principios de junio. 

Bárbara, tú turno. Vamos a subcontratar la construcción de los tanques de almacenamiento de agua de lluvia. Son 19 de 45 m3 cada uno, en áreas muy distantes y con un tiempo de curado para la slab superior de 28 días, con lo que la logística si lo hiciéramos nosotros mismos sería una auténtica locura. Por lo tanto, ¿ tú nos puedes decir que porcentaje de más hay que meter en la licitación por la subcontrata? Al menos lo que meteis allí, y nosotros lo adaptaremos aquí. 

Quique y Guille, Carlos necesita saber que tamaño es el óptimo para subir vídeos al blog, como comprimirlos y trucos para subirlos al blog. 

A los de calidad de agua….nada por ahora! Pero gracias por seguir ahí. Pronto os necesitaremos también. 

Esperamos vuestras respuestas con ansia (y prisa…jeje). 

Gracias! Sois geniales!!!

 

Escrito por Roger Calabuig.

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Roger el día de la inauguración de proyecto. Al fondo, el Dr. Rwakatare

Roger el día de la inauguración de proyecto. Al fondo, el Dr. Rwakatare

Tumerudi tena!

De nuevo en Mugumu, esta vez sin voluntarios, pero con otro héroe muy comprometido. Carlos Álvarez, nuestro expatriado en Serengeti.

Durante al menos un año y esperemos que más Carlos, arquitecto con 5 años de experiencia en India, y un profesional de la fotografía (y de la cocina japonesa…) va a estar supervisando las labores de construcción del proyecto, coordinando el equipo y contándonos a través del blog sus vivencias.

Apenas lleva una semana aquí, y ya sé ha remangado hasta los codos y metido de hieno en faena.    

El equipo de coordinación lo completa Charles, ingeniero civil tanzano, que se traslada a Mugumu con su mujer y su hijo de tan sólo 2 meses. Otra apuesta contundente.

Carlos y Charles (charles al cuadrado) tienen una gran responsabilidad por delante, hacer realidad los planes.

Junto a ellos, están también trabajando desde el comienzo del proyecto el Dr. Rwakatare y Nicolas Shilangila, los Próject Officer responsables de la mobilización comunitaria, la formación y las campañas de sensibilización.

Humphrey y Anton al volante, Noria atendiendo la oficina, y un montón de amigos que fuimos haciendo apoyando día a día.

Estos son los nombres la tripulación de Mugumu.

¿ En qué punto estamos?

Pues bien, Rwakatare y Shilangila han continuado durante este tiempo organizando a la comunidad, promoviendo buenas prácticas higiénicas y formando a la comunidad.

Las malas noticias son que la licitación lleva mucho retraso, y es lo que en estos momentos nos ocupa a Carlos, a Charles y a mi. Vamos a darle el empujón definitivo para que cuando yo vuelva a España, a finales de marzo, ya esté lanzada y podamos recuperar el tiempo perdido.

Ha llegado la hora de la verdad. Ponerse a construir. Bravo por los valientes que aquí se quedan para hacerlo. Cuentan con todo el apoyo de los que, de un modo u otro, estamos implicados en esto.

Los que seguís el blog, aunque sabemos que ha estado muy parado, seguid atentos y sobre todo, mandadle a Carlos vuestros mensajes. Aquí, en esta pequeña porción del paraíso, se puede llegar a estar muy solo y uno puede sentirse muy lejos de los suyos.

¡¡Dadle vuestro calor como habéis hecho con todos nosotros!!  

Asante sana!

Escrito por Roger Calabuig

cartel_inauguracion

PD: un regalito para Roger, que estoy seguro que le gustará esta foto

roger_eeuu_11

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Habiendo superado los obstáculos y las inclemencias del camino, estamos de vuelta en Serengeti.

Es increíble como ha cambiado el paisaje en 3 semanas. Estamos en plena época de lluvias y todo tiene un verde extraordinario y una luz muy distinta. Llueve y llueve, con algún intervalo pequeño de tímidos rayos de sol. Donde antes no había más que una cárcava desolada, ahora fluye un río torrencial. Y en los caminos el barro ha sustituido el polvo, y los gorros de lana abarrotan las calles. Esto es distinto, pero aquí estamos nosotros, con el mismo espíritu.

Ayer llegamos a Mugumu. Juanjo, Bárbara y Cosimo han disfrutado del viaje hasta aquí, y están listos para trabajar. El ánimo está por la nubes, un último empujón a esto y pronto podremos construir los sueños que vinimos a traer.

A partir de hoy, tendréis nuestros comentarios, aventuras y desventuras en el blog. Esperamos recibir los vuestros, que el momento de conectarse al blog a ver quien a escrito y que nos dice es el mejor colofón de cada día.

Un abrazo a todos los amigos de maji ni uhai!

 

Escrito por Roger Calabuig.

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Es difícil reflexionar sobre cómo te sientes en ciertas situaciones, y cómo explicar todos los matices de esas sensaciones.

 

Escribí este texto poco después de pasar un día recorriendo la Sabana, cuando ya llevaba varios días deambulando por Tanzania. Días después tuve la posibilidad de subirlo al blog. Decidí no hacerlo. Era un texto difícil para mí, que no sabía (ni creo que llegue a saber) cómo afrontar. Desde  aquel día lo he reescrito varias veces. Ninguna me ha convencido. De hecho, no creo que llegue a hacerlo nunca.

 

Así que he borrado todo, lo he vuelto a escribir del tirón, y lo he subido. Lo que salga está bien. Ni siquiera lo he releído para corregir fallos. A veces es mejor poner las cosas tal cual salen y luego reflexionar sobre ellas. Creo que es la única manera de afrontar un texto como éste, con espontaneidad.

 

Perdonad por las faltas de ortografía que pueda tener. Esta manera de escribir ha dado lugar a un texto un poco desestructurado e inconexo, pero muchas veces los pensamientos funcionan así. Para solucionar un poco esto, lo he estructurado en base a citas de personas mucho más inteligentes que yo, que han reflexionado sobre estas cosas de manera más profunda y, sobretodo, con más experiencia en la vida (la mía es escasa, aunque eso se cura con el tiempo).

 

El texto es demasiado largo, así que he tenido que dividirlo en varias partes, lo cual no me hace gracia, pero es lo que hay. El próximo día subo la ultima parte.

 

“Cada minuto que estaba allí quería huir. No quería ver esto. ¿Cortaría y saldría corriendo o sería capaz de asumir la responsabilidad de estar ahí con la cámara?”

(James Nachtwey, fotógrafo de guerra. 2 veces ganador del World Press Photo)

 

Un cubo verde apareció tras unos matorrales. Yo solo veía el cubo, no lo que había debajo. Parecía que el cubo flotaba en el aire. Por supuesto, sabía que bajo ese cubo verde se encontraba la cabeza de una mujer (el cubo estaba demasiado alto para llevarlo un niño). El cubo comenzó a rodear los matorrales que servían de valla para que el ganado no entrase al charco de donde las personas cogían el agua.

 

Una vaca había demostrado ser más lista que los constructores de la valla, y estaba bebiendo tranquilamente en medio del charco.

 

Yo estaba grabando a la vaca mientras bebía, sin prestar mucha atención a mi alrededor. Había visto el cubo verde pasar, pero no le había hecho demasiado caso. El cubo verde se posó en el suelo, frente a la vaca. Sentada al lado del cubo, su propietaria: una chica negra que aparentaba una edad parecida a la mía, lo que en Tanzania significa que tendría unos cuantos años menos. Para los tanzanos se puede aplicar algo parecido a lo que se dice de la edad de los perros: que un año canino equivale a 7 humanos. En Tanzania, un año occidental equivale a varios tanzanos. La chica tendría unos 17 años, calculo. Aunque aparentaba bastantes más.

 

La chica del cubo verde simplemente esperaba sentada, mientras nos miraba con extrañeza: un grupo de blancos que cogía agua, la metía en botellines y apuntaba algo con un rotulador; mientras otro más joven daba vueltas en torno a la vaca, grabando con una cámara.

 

Sobre el charco de agua, en una pequeña elevación de piedra, había un pequeño pozo. O más bien podríamos decir un agujero en el suelo con unos pocos centímetros de agua en el fondo.

 

Dejé a la vaca bebiendo tranquilamente y subí a grabar el agujero en la piedra. Tras unos segundos grabando, me agaché para hacer unos ajustes en la cámara, que en ese momento estaba haciendo cosas raras con el enfoque. Noté movimiento a mi espalda, así que me giré.

 

No fui capaz de reaccionar: la chica del cubo verde, embarazada a sus 17 años ( luego nos dijeron que no era ni la primera ni la segunda vez) se estaba metiendo en el agujero del suelo. Un agujero inmundo, estrecho y pequeño, con un poco de agua en el fondo. Todos los que estábamos allí nos quedamos petrificados. No nos podíamos creer que esa chica se metiera en ese agujero asqueroso, y encima estando embarazada, mientras los hombres miraban la situación tan tranquilos, hablando de sus cosas.

 

Todo el mundo se horrorizó, se deprimió, habló de lo injusta que era la vida de esa chica, se indignó ante la pasividad de los hombres que ni siquiera miraban a la chica. Mis compañeros se quedaron paralizados sin poder continuar con su trabajo, mientras todo sucedía ante nuestros ojos.

Unos tristes, otros enfadados, observaban impotentes la escena.

 

Yo tenía otro papel distinto al suyo: tenía que sacar fotos y grabar aquello. Ser un profesional. Para eso estaba allí. ¿Sería capaz de asumir la responsabilidad de estar ahí con la cámara?

 

No.

 

Me explico: llevaba ya varios días por Tanzania, grabando y fotografiando lo que veía. Tras el impacto inicial había conseguido abstraerme de la mayoría de las cosas. Al principio es más duro, luego es más fácil. Es como una gota que cae en el agua, las primeras ondas son más fuertes, luego todo se va diluyendo.

Las personas tenemos bastante facilidad para acostumbrarnos a las cosas, incluidas las desgracias ajenas. De hecho, mientras sea ajeno no suele causarnos excesivo problema. Así que veía mujeres y niños caminando por el borde del camino acarreando cubos de agua y yo me dedicaba a grabar, preocupado por conseguir la mejor imagen posible, pendiente de la luz, del encuadre y de cuántos segundos necesitaba de ese niño cargando con el cubo de 20 kilos para que me quedase bien en el montaje. ¡Cuántos segundos!

 

No es fácil reconocer cómo puedes permanecer impasible ante ciertas cosas que ves. No se qué haría otra persona en mi lugar, pero yo reaccionaba así y hacía mi trabajo lo mejor posible.

 

Cuando vi a la chica del cubo verde meterse en el pozo, fue la primera vez que sentía el impulso de tirar la cámara y ayudarla. Coger el cubo y levantarlo, caminar hasta su casa, ahorrarle ese esfuerzo. Ahorrárselo por una vez.

 

Pero no lo hice, y me puse a grabar. Incluso le pedí a un compañero que fuera a buscarme la cámara de fotos, que no había tenido tiempo de sacar de la mochila, para no dejar de grabar lo que ocurría.

 

Digo que no fui capaz de asumir la responsabilidad de estar ahí con la cámara porque no estaba preparado, la escena me desbordó, tardé en reaccionar y tenía la mente ida, no puesta en el trabajo.

 

A mí me encanta rodar, y me encanta hacer fotos. Me siento bien cada vez que aprieto el botón de REC, o cada vez que suena el “clack” del obturador. Pero aquí no me sentía tan bien. No quería estar grabando. Quería hacer algo.

 

Racionalizándolo después, te das cuenta de que no deja de ser egoísmo por tu parte, que lo único que vas a conseguir cogiéndola el cubo es que tú te sientas un poco mejor contigo mismo. Nada más. A ella no la vas a ayudar por que la lleves el cubo ese día. Mañana todo sigue igual. Incluso la estás insultando por ello, se puede ofender por ese desprecio que le haces.

 

Esto lo ejemplifica mejor que nadie Ryszard Kapuściński: “la cuestión del agua, sin ir más lejos: hay que acarrearla desde la bomba, que está al otro extremo de la calle. Es trabajo de los niños. Las mujeres lo hacen a veces, pero los hombres, jamás. Y de repente, ante el pozo, se planta un señor blanco haciendo cola junto con los niños. ¡Ja, ja, ja! ¡Imposible!…” (Ébano, pag. 119)

 

Esto puede generar un debate y habrá mucha gente que no esté de acuerdo. Evidentemente todo cuenta, todo es un gesto y una ayuda. Pero en este caso al final todo sigue igual. La ayuda debe ser algo permanente. Debe ser un cambio sustancial.

 

La chica ni siquiera quiere que la ayudes. Aún más que la propia imagen de una chica embarazada metiéndose en un agujero en el suelo, lo que me llamó la atención es la dignidad de esa chica. Siempre con la cabeza bien alta, orgullosa ante todo. Los tanzanos son orgullosos por naturaleza.

Cuando los hombres que estaba allí vieron lo horrorizados que estábamos nosotros ante esa situación que ellos veían tan normal, se avergonzaron, dejaron su conversación y fueron a ayudarla a sacar el cubo verde del pozo.

 

Ella no les dejó. Les apartó y sacó el cubo sola. El segundo cubo que llevaba, algo más pequeño que el verde, tuvieron que arrebatárselo de las manos para que la chica les dejase sacarlo. Luego ella salió, se colocó el cubo sobre la cabeza, cogió el otro con la mano y se marchó. La sensación de dignidad que transmitía la chica era impresionante. Puede parecer raro que en una situación de ese tipo lo que más me llegase fuese eso, pero dignidad es la palabra con la que yo definiría esa escena.

 

Por eso tu ayuda a esa mujer no es ayudarla a sacar agua del pozo un día. Tu ayuda es que el proyecto sea un éxito y esa chica tenga agua segura para beber sin tener que meterse en un agujero. Y tu contribución al proyecto es que la gente sepa que hay una mujer embarazada que se tiene que meter en un agujero todos los días para conseguir agua.

 

O eso quieres creer.

 

Así que grabas. Y tomas fotografías. Y lo haces mal, la verdad, porque no estás para concentrarte en conseguir el mejor plano posible. Grabas y punto. Lo que salga. Te dejas llevar.

 

Decía Robert Capa que “si tus fotos no son lo suficientemente buenas es que no estás lo suficientemente cerca”.

 

Pero ésta vez voy a llevarle la contraria al señor Capa. Yo estaba cerca, cerquísima, tanto que podía ver los músculos tensionarse al levantar el cubo, podía sentir el esfuerzo de sacar aquellos 20 kilos de peso de ese agujero. Podía oír la respiración entrecortada de la chica. Podía ver su mirada diciéndole al hombre que no necesitaba su ayuda.

Y siendo sincero, mis fotos (o en éste caso mi grabación) son bastante malas. Las imágenes están mal encuadradas, temblorosas, la luz es pésima, el sonido inexistente… Mis imágenes son malas, poco profesionales. Pero me da igual.

Técnicamente no están bien, pero su fuerza, y lo que significan, lo que transmiten, eso si que está presente. Y supongo que a eso se refería Capa.

 

Salvo ese momento con la chica del cubo verde, el resto del tiempo no tuve excesivo problema para realizar mi trabajo. Únicamente en 2 ocasiones más se volvió complicado seguir grabando y fotografiando: hablando con una niña de 9 años y con la mujer del bebé, aquella de la que hay una foto en blanco y negro unos cuantos posts más atrás. Sin embargo, incluso en estas situaciones pude separar las cosas, abstraerme de lo que veía y oía y hacer mi trabajo.

 

La chica del cubo verde me había enseñado unas cuantas cosas sobre mí mismo y sobre mi trabajo.

 

(Foto: Roger Calabuig)

 

“De tanto hacer que no veía, me quedé ciego”,  decía una viñeta de El Roto que leí hace tiempo.

 

Mirar por el objetivo de una cámara supone quedarte ciego. 

 

Paradójico, ¿no?

 

Con las fotos, y con las horas grabadas en Tanzania, me ha pasado algo que no esperaba que me ocurriese. Mientras grababa o hacía fotos, estaba concentrado, preocupado en conseguir la mejor imagen posible. Las historias que me contaban, el dolor que padecía esa gente, la falta de esperanza que transmitían las palabras que escuchaba, no me llegaban, ni siquiera me enteraba de lo que me contaban. Es como si todo el sufrimiento no fuese capaz de atravesar el obturador de la cámara, se quedase grabado en la foto y no llegase a mí.

No es algo de lo que sentirse especialmente orgulloso, pero supongo que también es lo adecuado para unas circunstancias de éste tipo.

Pero cuando horas después veía las fotos para ordenarlas, cuando veía las imágenes grabadas para hacer un pequeño montaje o para minutar las cintas, entonces es como si todos los sentimientos, todas las sensaciones que no habían pasado más allá de la cámara, llegasen de golpe. Ya no son imágenes sin más, ahora son historias de gente que conozco.

 

Supongo que es como cuando la gente ve a un mendigo en su ciudad. La mayor parte de las veces todo el mundo los obvia, ni siquiera repara en ellos. Hacemos como que no los vemos. Cuando si te das cuenta de su presencia, cuando te preguntas cómo vive, cómo ha llegado hasta esa situación y qué le deparará el futuro, es cuando te afecta. Cuando uno piensa en esa persona es cuando se conmueve, cuando siente la necesidad de ayudarla.

 

Y supongo que lo que quiero es que la gente no se quede ciega de tanto hacer que no ve. Que aunque apartemos la mirada, siempre haya algo delante que nos recuerde que el mundo es injusto y que debemos hacer algo para cambiarlo. Que otro mundo es posible.

 

¿Porqué no?

 

Continuará…

Escrito por Enrique Torralbo.

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Rescato un mensaje que dejó Ignacio, uno de los dos topógrafos voluntarios que fueron a Tanzania y que acaba de regresar hace poco. Podéis verle en acción en las fotos del anterior post, armado con su teodolito de la Segunda Guerra Mundial, o más bien de cuando el Dr. Livingston se dejó caer por allí:

Hola a todos:

Ayer el equipo-2 regresó a Madrid tras quince días llenos de intensa actividad. Si bien es cierto que las circunstancias que nos acompañaron no fueron las mejores, ni que los medios técnicos fueran el último grito (http://www.gmat.unsw.edu.au/currentstudents/ug/projects/f_pall/html/t8.html ) hay que decir que todo se cumplieron todas las expectativas y que se terminó con todo el trabajo de campo.

Quiero agradeceros a todos la oportunidad de haber podido trabajar con vosotros, de conoceros como personas y profesionales. Dar las gracias muy especialmente a Quique y Roger por ayudarme en el trabajo de campo y a Julio por estar pendiente de nuestros avances continuamente desde Madrid.

Gracias!

Destacar el impresionante trabajo que Ignacio hizo allí, ya que con los rudimentarios medios técnicos de Tanzania consiguió sacar adelante un trabajo que ya hubiese sido complicado de haberlo realizado en condiciones normales. Enhorabuena Ignacio, eres un crack!!!

PD: El sistema había eliminado el comentario porque lo interpretaba como spam (al poner una url en el texto), así que para la próxima tened cuidado con eso, o avisadme si veis que no aparece algún comentario de los que posteáis.

Escrito por Enrique Torralbo.

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