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¡HEMOS VUELTO!

Roger el día de la inauguración de proyecto. Al fondo, el Dr. Rwakatare

Roger el día de la inauguración de proyecto. Al fondo, el Dr. Rwakatare

Tumerudi tena!

De nuevo en Mugumu, esta vez sin voluntarios, pero con otro héroe muy comprometido. Carlos Álvarez, nuestro expatriado en Serengeti.

Durante al menos un año y esperemos que más Carlos, arquitecto con 5 años de experiencia en India, y un profesional de la fotografía (y de la cocina japonesa…) va a estar supervisando las labores de construcción del proyecto, coordinando el equipo y contándonos a través del blog sus vivencias.

Apenas lleva una semana aquí, y ya sé ha remangado hasta los codos y metido de hieno en faena.    

El equipo de coordinación lo completa Charles, ingeniero civil tanzano, que se traslada a Mugumu con su mujer y su hijo de tan sólo 2 meses. Otra apuesta contundente.

Carlos y Charles (charles al cuadrado) tienen una gran responsabilidad por delante, hacer realidad los planes.

Junto a ellos, están también trabajando desde el comienzo del proyecto el Dr. Rwakatare y Nicolas Shilangila, los Próject Officer responsables de la mobilización comunitaria, la formación y las campañas de sensibilización.

Humphrey y Anton al volante, Noria atendiendo la oficina, y un montón de amigos que fuimos haciendo apoyando día a día.

Estos son los nombres la tripulación de Mugumu.

¿ En qué punto estamos?

Pues bien, Rwakatare y Shilangila han continuado durante este tiempo organizando a la comunidad, promoviendo buenas prácticas higiénicas y formando a la comunidad.

Las malas noticias son que la licitación lleva mucho retraso, y es lo que en estos momentos nos ocupa a Carlos, a Charles y a mi. Vamos a darle el empujón definitivo para que cuando yo vuelva a España, a finales de marzo, ya esté lanzada y podamos recuperar el tiempo perdido.

Ha llegado la hora de la verdad. Ponerse a construir. Bravo por los valientes que aquí se quedan para hacerlo. Cuentan con todo el apoyo de los que, de un modo u otro, estamos implicados en esto.

Los que seguís el blog, aunque sabemos que ha estado muy parado, seguid atentos y sobre todo, mandadle a Carlos vuestros mensajes. Aquí, en esta pequeña porción del paraíso, se puede llegar a estar muy solo y uno puede sentirse muy lejos de los suyos.

¡¡Dadle vuestro calor como habéis hecho con todos nosotros!!  

Asante sana!

Escrito por Roger Calabuig

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PD: un regalito para Roger, que estoy seguro que le gustará esta foto

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Cartogramas

A veces es difícil hacerse una idea de lo que nos rodea. Los telediarios, las noticias de los periódicos, Internet, puede darnos una idea, pero quizá estos cartogramas nos den una idea más general.

 

Los cartogramas son esquemas estadísticos y cartográficos que modelan el tamaño de la superficie en función de la magnitud que queremos representar. Suponen una herramienta cartográfica muy útil para, de un vistazo, lograr percibir la extensión de un problema.

 

¿Dónde está Tanzania?

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Este otro mapa muestra la importación de juguetes. Tanzania ni siquiera se distingue… y aunque los juguetes no son imprescindibles para la supervivencia, siempre mejoran la calidad de vida de los niños. La importación de juguetes también sirve como indicador de los ingresos disponibles por cada familia.

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En este cartograma podemos comparar la cantidad de agua de lluvia que cae sobre Tanzania.

Así que el que se pregunte porqué debe existir “Maji Ni Uhai”, enseñarle estos mapas, todos nuestros post, las fotos y nos dedique cinco minutos de su tiempo que seguro que se va convencido de su existencia.

Escrito por Ignacio Gutiérrez.

 

Todos estos mapas proceden de la web Worldmapper: The world as you’ve never seen it befote. (http://www.worldmapper.org/) promocionada por las universidades de Sheffield y Michigan.

© Copyright 2006 SASI Group (University of Sheffield) and Mark Newman (University of Michigan).

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Pero en contraste, este otro muestra los recursos hídricos. Es curioso ver cómo a pesar de recibir una gran cantidad de agua de lluvia, al compararlo con los recursos (depósitos, pozos, depuradoras,…) la superficie de Tanzania se hace mucho más pequeña; sin embargo la superficie de España se mantiene en ambos casos.

Hemos cumplido.

Hemos hecho todo lo que fuimos a hacer y ya estamos de vuelta en España, en nuestros quehaceres habituales, nuestros puestos de trabajo, nuestras familias, nuestros amigos, nuestras ciudades. Pero estoy seguro que en todos nosotros permanecerá el olor de la tierra mojada del Serengeti, el color de la llanuras en nuestras retinas, las inmensas sonrisas de los habitantes de las comunidades, el griterío de los niños pidiendo caramelos, las largas esperas en el Giraffe, las travesías en el todo terreno, los atardeceres de película, el agua sucia de las fuentes que analizamos, los técnicos del Distrito mirándonos entre incrédulos y deseosos de aprender, y un sin fin más de sensaciones y vivencias. Sé que a ninguno de los 12 que hemos estado allí se nos va a olvidar jamás esta experiencia. Y que todos deseamos volver.

La idea de todo esto era que los empleados de una empresa puedan contribuir con su conocimiento, su tiempo y sus sueños al desarrollo de quienes más lo necesitan.

¿ Qué hemos hecho nosotros?

60 análisis de calidad del agua, 4 levantamientos topográficos, 2 diseños de sistemas de abastecimiento por gravedad, 2 diseños de pequeñas lagunas, estudios de impacto ambiental, una lista de los términos de referencia de los materiales de construcción, reportajes audiovisuales, este blog, muchos amigos (no pipi no rafiki), y un camino que lleva hacia un mundo mas equilibrado y justo. Además, hemos formado a los técnicos del distrito. Hoy por hoy ya saben utilizar el kit portátil de análisis de agua, y han empezado por primera vez a monitorear la calidad de sus sistemas de abastecimiento. Han aprendido también a manejar un viejo teodolito que tenían lleno de polvo en algún almacén, y ahora ya son capaces de hacer levantamientos topográficos. Por último han aprendido a utilizar programas técnicos de diseño, como el Epanet, con el que podrán hacer sus propios diseños de sistemas de abastecimientos, utilizando los datos topográficos del teodolito de Livingston. Además, han adquirido nociones de Autocad, y lo mejor de todo, se han motivado para hacer mejor su trabajo.

¿ Y ahora qué?

Estamos en pleno proceso de selección para encontrar el coordinador que se quede en Serengeti velando por el proyecto. En enero, se incorporará y será quien asegure la correcta construcción de todo. En febrero comenzaremos con los pozos profundos y someros, en marzo a abrir las zanjas para meter las tuberías, en abril las lagunas, luego los tanques de almacenamiento, las letrinas, las captaciones, y en paralelo las formaciones, las campañas de sensibilización, y un largo etcétera de actividades.

El veranos que viene mas voluntarios irán para allá, y mientras tanto, desde aquí, todos seguiremos contribuyendo, no sólo contando nuestras vivencias, sino también con apoyo y consejo.

Entre todos conseguiremos que para finales del año que viene en Serengeti puedan abrir un grifo y tener agua limpia y suficiente.

Os seguimos necesitando a todos, a los que fuisteis, a los que nos apoyasteis a través del blog, a los que nos seguís y los que están por venir, así que seguir ahí, que pronto veréis en el blog más fotos, videos y nuevos textos.

Gracias a todos por hacer posible un sueño.

Escrito por Roja.

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El viaje continúa…

Habiendo superado los obstáculos y las inclemencias del camino, estamos de vuelta en Serengeti.

Es increíble como ha cambiado el paisaje en 3 semanas. Estamos en plena época de lluvias y todo tiene un verde extraordinario y una luz muy distinta. Llueve y llueve, con algún intervalo pequeño de tímidos rayos de sol. Donde antes no había más que una cárcava desolada, ahora fluye un río torrencial. Y en los caminos el barro ha sustituido el polvo, y los gorros de lana abarrotan las calles. Esto es distinto, pero aquí estamos nosotros, con el mismo espíritu.

Ayer llegamos a Mugumu. Juanjo, Bárbara y Cosimo han disfrutado del viaje hasta aquí, y están listos para trabajar. El ánimo está por la nubes, un último empujón a esto y pronto podremos construir los sueños que vinimos a traer.

A partir de hoy, tendréis nuestros comentarios, aventuras y desventuras en el blog. Esperamos recibir los vuestros, que el momento de conectarse al blog a ver quien a escrito y que nos dice es el mejor colofón de cada día.

Un abrazo a todos los amigos de maji ni uhai!

 

Escrito por Roger Calabuig.

Nos gustaría saber, por motivos que se sabrán en su momento, cuál es la foto que más os gusta de entre todas las publicadas en el blog. Hay alguna más que no está aquí por motivos técnicos, pero yo creo que las más representativas están puestas.

La encuesta no es que sea un prodigio del diseño, pero en wordpress.com esta es la única manera de poder poner una encuesta. Está en grupos de 8, pero tomároslo como si todo fuese una única encuesta, y contestad una vez.

Tenéis las fotos en pequeñito para que no tengáis que estar haciendo memoria de las fotos. Si pinchais sobre la foto las podéis ver en grande, pero PARA VOTAR TENEIS QUE HACER CLICK SOBRE EL NOMBRE DE LA FOTO. De ahí os redirige a una página donde tenéis la opción de dar un voto anónimo o de dejar vuestro nombre para que lo veamos solo los administradores. Eso ya va por gustos.

Finalmente, y si os animáis, a mí personalmente me gustaría que dejaseis un comentario diciendo porqué habéis elegido esa foto en concreto.

  

1) La madre, el bebe, los cubos…
 
2) Atiende…

3) ¡Ey!

4) La colada en Serengeti

5) Familia…

6) En el umbral

7) Un grifo

8) Multitud

 

1) La vaca del pozo
 
2) Teodolito

3) Complicaciones

4) Descansa…

5) Piedra a piedra

6) Construyendo

7) Mirando por el teodolito

8) Tres patas

  

1) Pensando
 
2) Escuela Serengeti 1

3) Escuela Serengeti 2

4) Cogiendo agua

5) Charco Dam

6) Roger

7) En terreno

8) Antimurciélagos

  

1) Análisis de agua

2) De excursión
 
3) Ignacio

4) Primer grupo

5) En la oficina 1

6) En la oficina 2

7) Selva en la Sabana

¿CHINA?

Roger tenía cosas más importantes que hacer, así que el primer día de trabajo de campo de Ignacio, uno de los topógrafos, tuvimos que ir los dos solos, acompañados por los muñekitis (jefe en swahili) y los técnicos locales.

Se trataba del primer sistema de gravedad que había que topografiar, para luego poder hacer los cálculos hidráulicos. Ignacio ya había formado en topografía a varios técnicos locales, y aquí iban a comenzar a poner en práctica lo aprendido.

Así que subimos a una pequeña montaña donde estaba el sitio desde el que había que bajar el agua. Aquello parecía una selva, lo que provocó sudores fríos en Ignacio, que no sabía como narices ibamos a limpiar todo aquello para poder realizar el trabajo. La maleza y las ramas de los árboles lo tapaban todo y nos había costado horrores llegar hasta allí. Meter el trípode con el teodolito o bajar una tubería por allí parecía ser algo bastante complicado.

5 minutos tardó la comunidad local en despejar todo, a golpe de machete.

Nos dejaron con la boca abierta. Lo que para nosotros se iba a convertir en un serio problema, ellos lo solucionaron en 5 minutos con un poco de colaboración y bastantes machetes.

Unos machetes un poco peculiares, porque a pesar de tener el mango preparado para poder cogerlo solo de una manera (si lo cogías al revés era de lo más incómodo) tenía filo por lo dos lados de la hoja. Luego descubrimos que la posición incómoda es para los trabajos “de precisión” como por ejemplo pelar la corteza de la caña de azúcar que crece al borde de los arroyos.

Los machetes nos parecieron de lo más curioso, así que Ignacio le preguntó a un hombre de la comunidad que cómo los fabricaban, si cada uno se hacia el suyo o había algún taller artesano por la zona.

“Son chinos”, nos dijeron.

Allí había 50 personas, y todo el mundo llevaba machetes y cuchillos chinos. Ni uno solo fabricado en Tanzania o en otra parte de África. Lo que hacían era comprar el machete y como mucho le cambiaban el mango si se rompía al cabo de un tiempo.

Si te paras a pensarlo es completamente lógico, pero en su momento nos impactó porque esperábamos una fabricación artesanal, no una compra masiva de machetes chinos en un “todo a 100” tanzano.

Más tarde Roger nos contó también que por ejemplo todos los coches, camiones y autobuses son coreanos, y que todo tanzania está plagado de productos asiáticos por todos lados.

Y de Cocacola, pero ese es otro tema.

Para explicar esto, vuelvo a las palabras de Ryszard Kapuscinski porque yo no sería capaz de explicarlo mejor. Ésta vez del libro “Los cínicos no sirven para éste oficio”:

¿Sabe cuál es la nueva potencia económica en África?

China.

Pekín produce mercancías que África puede comprar. Son productos que cuestan poquísimo dinero y son cosas necesarias para los africanos. Zapatos, lápices, sandalias, palanganas, radios pequeñas, aparatos electrónicos elementales, camisas, tejidos: los mercados africanos están llenos de objetos made in China.

Cada pueblo, hasta el más perdido, utiliza productos chinos. Los estudiantes, en las escuelas rurales, utilizan libretas chinas. Son productos todos ellos que cuestan un dólar, un dólar y medio como mucho. Ni un céntimo más. Las mercancías europeas son demasiado caras para África. Y ninguna empresa europea puede producir para clientes que no tienen dinero. China y, en menor medida, la India, no tienen rival. Se trata de un fenómeno singular: es como si se hubieran reabierto, en estos últimos años, las rutas tradicionales, caminos ya recorridos hace cientos de años. Las primeras vías comerciales, mucho antes de la llegada de los blancos, enlazaban África con Oriente, unían las costas del océano Índico con Asia, a la península arábiga con el Oriente Medio. Mercaderes indios y chinos vendían, hace miles de años, sus mercancías en Somalia, en Mozambique, en Kenia. La cultura asiática influyó, de forma palpable, en la religión, la cultura y los comercios africanos. Aquellos antiguos vínculos están reconstruyéndose hoy”. 

Escrito por Enrique Torralbo.

Nota: el programa me descuadra los textos y no respeta las separaciones, no se porqué.

(Continúa de la anterior entrada)

Minutos después de dejar el pozo de la chica del cubo verde, me quedé bastante pensativo, reflexionando sobre lo sucedido.

 

“El sentimiento de culpa quizá tenía que ver con nuestra capacidad de ayudar. Manejar la culpa es fácil. Superar la incapacidad de ayudar es mucho más difícil, casi imposible.” (Greg Marinovich, fotógrafo ganador del premio Pulitzer).

 

Ésta frase del fotóperiodista sudafricano Greg Marinovich resume mi reflexión de esos momentos posteriores a dejar el pozo. No se trataba de sentimiento de culpa, en ningún momento he tenido ningún remordimiento, ni ningún problema por grabar o hacer fotos de la miseria humana que tenía delante. No creo que haya hecho mal, al contrario, creo que es un trabajo positivo, que contribuye al cambio.

 

Lo que me había dejado pensativo era la incapacidad de ayudar que teníamos en ese momento. Esa chica se había metido en un agujero a por agua, y a las pocas horas volvería a hacerlo. Y al día siguiente, y al siguiente, y al siguiente…

 

Lo que me devolvió la sonrisa, y me hizo volver a concentrarme en el trabajo y tratar de hacerlo cada vez mejor fue el pensar que sí teníamos capacidad de ayudar, que estábamos allí para realizar una acción concreta.

No se trata solo de denunciar una injusticia mediante una foto o un video. Se trata de denunciarla y ponerle remedio. Esa chica, dentro de unos meses, ya no tendrá que meterse en ese agujero.

 

Se habló después del episodio de la chica del cubo verde, como se habla siempre que sale éste debate ético sobre la fotografía, de esta famosa foto del fotógrafo sudafricano Kevin Carter:

La foto está tomada en 1993 en el poblado de Ayod, en Sudán, en el llamado triángulo de la hambruna (lo cito de memoria así que tal vez no sea del todo exacto)

 

Carter esperó durante 20 minutos a que el buitre extendiera las alas para que la fuerza de la foto fuese mayor. Al ver que el buitre no hacía nada, y simplemente se quedaba parado mirando, tuvo que “conformarse” con la foto que le haría ganar el premio Pulitzer.

 

Después, abandonó el lugar y se sentó a llorar bajo un árbol. Cuando un rato después regresó al lugar donde había hecho la foto, la niña ya no estaba allí. Nunca se supo qué ocurrió con la niña.

 

Al recoger el premio Pulitzer unos meses después, en 1994, Carter declaró:

“Es la fotografía más importante de mi carrera pero no estoy orgulloso de ella, no quiero ni verla. La odio. Todavía estoy arrepentido de no haber ayudado a la niña”.

 

Cuatro meses después, Kevin Carter se quitó la vida.

 

¿Qué hubieseis hecho vosotros en el lugar de Carter? ¿Hubieseis hecho la foto? ¿No la hubieseis hecho, a pesar de que ese era vuestro trabajo allí? ¿Cómo hubieseis actuado y, sobretodo, cómo os hubieseis sentido al día siguiente?

 

Yo hubiese hecho la foto.

 

Tal vez luego no hubiese actuado como él, pero creo que habría hecho la foto. No habría esperado 20 minutos pero sí habría hecho la foto con el mejor encuadre y la mejor exposición que fuese capaz de conseguir. Y si hubiese necesitado varios disparos, los hubiese hecho (vale, esto puedes hacerlo en 15 segundos, pero es una dura decisión de todas formas)

Luego habría llevado a la niña al reparto de comida que se encontraba a un kilómetro. Y después me pondría a llorar bajo un árbol.

 

La decisión de tomar la foto o ayudar a la persona que está delante del objetivo de la cámara no es nada fácil. Y supongo que varía en función de la situación. En el caso concreto de Carter, ¿de qué hubiese servido que hubiese ayudado a esa niña? Ese día todo hubiese ido bien, y al día siguiente, mientras Carter viajaba rumbo a otro lugar sintiéndose estupendamente, esa situación se hubiese repetido.

 

Entiendo perfectamente su sentimiento de culpa, la sensación de que no tendrías que darle al botón si no ayudar, pero siendo realistas, Carter hizo más con esa foto de lo que hubiese logrado de cualquier otra manera.

 

Esa foto removió la conciencia de millones de personas.

 

Hoy, sigue impactando y haciendo plantearse las cosas a gente de todo el planeta. Gracias a esa foto se recaudaron millones de dólares en fondos, se produjeron manifestaciones demandando soluciones, miles de cartas llenaron la redacción del New York Times (el diario que publicó la foto por primera vez) preguntando por la niña y por lo que ocurría en Sudán y en el resto de África.

 

La gente se preocupaba. Mucha gente cambió su mentalidad gracias a una única imagen.

 

Evidentemente después de hacer la foto debería haberla llevado al campamento. Pero también eso tendría que haberlo hecho con todas las personas que fotografió al borde de la muerte durante su carrera, y fueron muchas.

Kevin Carter

Foto: Kevin Carter

Nuevamente nos encontramos ante un difícil debate: ¿es ético lo que hacen los fotógrafos de guerra o todos ellos, ya que están allí, deberían dedicarse a ayudar a la gente?

 

Probablemente, Carter hizo más con esa foto que toda la gente que estaba repartiendo comida a un kilómetro de distancia. Por duro que pueda sonar. Evidentemente no son cosas comparables, pero para mí tan loable es repartir comida en un campo de refugiados como hacer esa foto. Y esa foto no la puede hacer todo el mundo, está al alcance de muy pocos.

 

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Esa foto vale mucho más. También dicen que una palabra vale más que mil imágenes.

 

Responsabilidad. Esa palabra vale más que mil imágenes. ¿Y cual es esa responsabilidad? ¿La de hacer la foto? ¿La de ayudar a la niña?

 

Quién sabe.

 

Unos deben centrarse en cosas concretas, como repartir un cuenco con arroz; mientras que otros deben centrarse en llegar a la gente que le da igual ese cuenco de arroz y que vive a miles de kilómetros de distancia y que cree que esos no son sus problemas. “Que se las apañen ellos solos, ellos se lo han buscado.”

Uno de los cómics que más me han gustado de los que he leído en los últimos años (y leo muchos cómics) se titula “Apuntes para una historia de guerra”, de un autor italiano llamado GIPI. En él sale otra frase que me ha hecho reflexionar sobre ésto:

 

“La guerra había llegado hasta nosotros el ocho de enero. Había otras guerras por ahí, claro, pero nosotros no teníamos nada que ver. Eran guerras de negros, guerras de árabes, guerras de eslavos. Nuestra guerra había empezado el ocho de enero, y en pocos días todo había cambiado”.

 

También lo digo de memoria, así que puede haber algún pequeño cambio en la cita. Pero refleja perfectamente que nuestra burbuja puede romperse en cualquier momento, y que todo lo que antes nos era lejano, cualquier día puede golpearnos en la cara.

Así que cuidado con pensar eso de “bah, esos no mis problemas”, porque cualquier día pueden convertirse en los tuyos.

 

Comenzaba éste texto con una cita de James Nachtwey, y con él termino:

“He sido un testigo, y estas imágenes son mi testimonio. Los sucesos que he grabado no pueden olvidarse y no deberían repetirse” (James Nachtwey)

Foto: James Nachtwey

Para mí, Nachtwey es el mejor fotoperiodista de la historia. Y la diferencia por la que él ha llegado a ser veterano y Carter se suicidó, es la actitud, la manera de afrontar las cosas, la manera de ver tu trabajo.

 

Y esa diferencia creo que es una cuestión de esperanza. Tener esperanza significa confiar en que las cosas pueden cambiar, deben cambiar y van a cambiar. Que lo que haces marca una diferencia, que aunque minúscula, es un paso adelante.

 

Que el “clic” que hace tu cámara es más poderoso que el “clic” de un gatillo. Tal vez en esto radica la responsabilidad de la fotografía.

 

Por eso al final seguía grabando y haciendo fotos, porque todo significa un pequeño paso adelante. En el caso del proyecto hay que dar muchos pasos: que los voluntarios hagan su trabajo, que los técnicos tanzanos aprendan de los voluntarios, que yo grabe y saque fotos, que tú leas esto, que haya proyectos de agua, de educación, de higiene y salud, que se alcancen los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Que el proyecto sea un éxito.

 

Que 50.000 personas dispongan de agua, solo es el primer paso.

 

Y que como dice Nachtwey, no se olviden y no se repitan las cosas. Porque ahora vosotros también sois testigos.

 

Escrito por Enrique Torralbo.

 

PD: Una curiosidad para los que les guste un poco el fotoperiodismo: según se dice, el suicido de Kevin Carter vino motivado por 3 razones: el sentimiento de culpa por la famosa foto, las drogas, y la muerte de su mejor amigo, Ken Oesterbroeck, mientras fotografiaba un tiroteo, donde también fue herido Greg Marinovich.

Curiosamente, Oesterbroeck se encontraba a escasos metros de James Nachtwey cuando recibió la bala que lo mató.

Ken Oesterbroeck minutos antes de morir

Ken Oesterbroeck minutos antes de morir

Curiosamente, Nachtwey tiene una foto muy parecida a la famosa foto de Carter, solo que en vez de un buitre, aparece un hombre armado.

El mundo es un pañuelo. En éste caso, manchado de sangre.

 

PD2: Tras el suicidio de Carter, la foto adquirió un cierto aire de maldición que le ha restado parte de su fuerza inicial.

Recomiendo a todo el mundo que busque por Internet la biografía de Kevin Carter y del Bang Bang Club. Carter formaba, junto con Ken Oestrebreck, Joao Silva y el anteriormente citado Greg Marinovich un grupo de fotógrafos conocido como “The Bang Bang Club.”

A parte de ser interesante la historia de por sí, ayuda a entender mejor porqué Carter actuó como lo hizo.

 

PD3: también recomiendo a todo el mundo que visite la página web de James Nachtwey (www.jamesnachtwey.com) para ver sus fotos y que vea el documental “War Photographer”, dedicado a él y a su trabajo.

PD4: el texto realmente continuaba, pero creo que ya es excesivo con lo que hay.